Noche ya no habrá; no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos.

(Apocalipsis 22, 5)

Tened entre vosotros los mismos sentimientos de Cristo: 

El cual, siendo de condición divina,

no codició el ser igual a Dios, 

sino que se despojó de sí mismo tomando condición de esclavo.

Asumiendo semejanza humana

y apareciendo en su porte como hombre,

se rebajó a sí mismo, 

haciéndose obediente hasta la muerte y una muerte de cruz.

Filipenses 2, 5-8


 

El racismo no solamente es un pecado entre otros, es un mal radical.

Conferencia Episcopal de los Estados Unidos (USCCB), Brothers and Sisters to Us 

 

¡Lo que no nos deja dormir

es que nos han amenazado de Resurrección!

¡Porque en cada anochecer ...

todavía seguimos amando la vida

y no aceptamos su muerte!

Julia Esquivel, Amenazado de Resurrección 

In memoriam.

Jordan

Andre

Arturo

Jorge

Leo

Maribel

Adolfo

Sara

Angelina

Raul

Maria

Alexander

David

Luis

Maria

Ivan

Gloria

Elsa

Margie

Javier

Teresa

Juan de Dios

Carta Pastoral para el Pueblo de Dios en El Paso

 

Noche ya no habrá; no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos.

(Apocalipsis 22, 5)


 

  • En el Nombre de la Santísima Trinidad. Amén. 

 

Introducción

3 de agosto de 2019: Matanza en El Paso

 

¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?

Estás lejos de mi queja, de mis gritos y gemidos.

Salmo 22, 2

 

1. El 3 de agosto de 2019, El Paso fue escenario de una masacre o matanza que dejó 22 muertos, docenas de heridos y a una comunidad binacional traumatizada. El odio visitó nuestra comunidad y la sangre latina fue derramada en sacrificio al dios falso de la supremacía blanca.

 

2. El asesinato se convirtió en parte de una creciente letanía de tiroteos mortales en los Estados Unidos. Hay una lista muy larga y cada asesinato en masa compite por llamar nuestra atención y memoria. Se ha convertido en un espectáculo de debate sobre el control de armas, que mantiene como rehenes a nuestros niños y familias. Hizo de nuestra comunidad comida de cañón en una batalla política, desgarrando el alma de nuestra nación. Y cuando la atención del país cambie de rumbo ¿quién recordará los nombres de los muertos?

 

3. La fe nos asegura que debido a la resurrección de Jesús, la muerte no tiene la última palabra, porque «la muerte ya no tiene poder sobre Él» (Romanos 6, 9). Pero para encontrar significado con integridad en la matanza del 3 de agosto, debemos prepararnos para la tarea de nombrar verdades que son incómodas y que tal vez están enterradas dentro de todos nosotros.

 

4. Después de orar y hablar con el Pueblo de Dios en la Iglesia de El Paso, he decidido escribir esta carta sobre el tema del racismo y la supremacía blanca, para reflexionar juntos sobre el mal que nos robó 22 vidas. Dios sólo puede estar llamando a nuestra comunidad a una mayor fidelidad. Juntos estamos llamados a discernir los nuevos caminos de justicia y misericordia que se nos exigen y a redescubrir nuestras razones de esperanza (cf. 1 Pedro 3, 5). 

 

5. Esta carta llega poco después de la reciente carta pastoral contra el racismo, publicada por los obispos de los Estados Unidos: Abre nuestros corazones: La llamada perdurable al amor, que he recomendado a nuestros sacerdotes y personas para su lectura. Mis hermanos en el episcopado también han publicado reflexiones penetrantes sobre la intersección de la raza y la violencia, especialmente Mons. Edward Braxton1. Esta carta es un intento de complementar esos esfuerzos y reflexionar sobre estos temas desde la perspectiva de la frontera.

 

6. En la primera parte de esta carta, espero soportar parte del peso de la realidad del racismo, que ha sido parte de la experiencia de muchos aquí en nuestra frontera. En la segunda parte, asumiremos esta realidad a la luz de la vida, muerte y resurrección de Jesús. Finalmente, veremos cómo la gracia puede sanar las heridas colectivas de nuestra comunidad fronteriza y transformar los terribles acontecimientos de este verano en algo significativo. 

 

7. Esto puede ser difícil, sé que a veces será difícil para mí. Palabras como racismo y supremacía blanca nos incomodan y nos ponen ansiosos, por lo que no las uso a la ligera. Vivimos en una cultura brutalmente implacable, donde estas palabras son lanzadas como armas. Pero tal vez también estemos conscientes de que estas conversaciones pueden requerir cambios en la forma en que vivimos. Desafiar el racismo y la supremacía blanca, ya sea en nuestro corazón o en la sociedad, es un deber cristiano y el costo de no enfrentar estos problemas de frente, pesa mucho más sobre aquellos que viven la realidad de la discriminación.

 

8. Tal vez pensemos que el prejuicio y la intolerancia sean un cáncer del pasado. Tal vez sentimos que El Paso era inmune a la xenofobia que asolaba a los Estados Unidos. El 3 de agosto nos robaron esa inocencia. Pero no tengan miedo. El Señor Jesús puede guiarnos a través de este momento oscuro hacia algo brillante e inesperado. Porque aunque todo un ejército de odio nos amenace, si somos fieles a Jesús y nos aferramos a Su amor, como dicen las palabras de la poeta Julia Esquivel, ¿qué pueden hacer sino amenazarnos de Resurrección?

Parte I

Esto es Racismo

 

No te alejes de mí,

Que la angustia está cerca,

Que no hay quien me socorra.

Salmo 22, 12

 

9. ¿Cómo empezamos a entender la matanza de El Paso? ¿Cómo debemos pensar acerca del racismo y la supremacía blanca? 

 

10. Los interminables tiroteos masivos nos dejan aturdidos, heridos, temerosos e indefensos. Las causas y las soluciones parecen evasivas y la vida política de nuestra nación está rota. La Iglesia Católica en los Estados Unidos apoya la prohibición de las armas de asalto que legisladores insensatamente dejaron expirar en 2004 y nuestra Iglesia continúa abogando por regulaciones razonables sobre armas de fuego que el Congreso aún no aprueba2. Las constantes presiones sobre las familias, así como la vergonzosa falta de acceso a la atención de salud mental en este país, sin duda también juegan un papel importante.

 

11. Pero el misterio de la maldad que motiva estos ataques como la matanza de El Paso, va más allá de estos. Es algo más complejo que las leyes y las políticas por sí solas no pueden arreglar. ¿Qué más explica la perversidad de los ataques contra afroamericanos, judíos, musulmanes, sijs y otras comunidades?

 

12. Este misterio del mal también incluye la creencia terrible de que algunos de nosotros somos más importantes, merecedores y dignos que otros de nosotros. Incluye la fea convicción de que este país, con su historia, sus oportunidades y recursos, así como nuestra vida económica y política, pertenecen más adecuadamente a ‘los blancos’ que a las personas de color. Esta es una forma perversa de pensar que divide a las personas en función de su herencia y tono de piel, en nosotros y ellos, en dignos e indignos, abriendo el camino a la deshumanización.

 

En otras palabras, racismo.

 

13. El racismo puede hacer su hogar en nuestros corazones, distorsionar nuestra imaginación y voluntad, expresarse en acciones individuales de odio y discriminación. El racismo es el fracaso de alguien para dar a los demás el respeto que merecen, por haber sido creados a imagen y semejanza de Dios. Y es aún más que eso. 

 

14. Si somos honestos, el racismo se trata realmente de avanzar, asegurar y no oponerse a ventajas y a un sistema de privilegios para la gente blanca, basados en el color de la piel. Cuando este sistema comienza a dar forma a nuestras elecciones públicas, a estructurar nuestra vida común y se convierte en una herramienta de clase, esto se llama racismo institucionalizado. La acción para construir este sistema de odio e inacción para oponerse a su desmantelamiento, es lo que llamamos supremacía blanca. Este es el maligno y el «padre de las mentiras» (Juan 8, 44) encarnado en nuestras elecciones, nuestras leyes y nuestras instituciones. 

 

15. El padre teólogo Bryan Massingale ha nombrado acertadamente toda esto: enfermedad del alma. Verdaderamente sufrimos de un caso potencialmente mortal de endurecimiento del corazón. En un día en el que preferimos pensar que los prejuicios y la intolerancia son problemas del pasado, aún  encontramos grupos aceptables para despreciar, que son tratados como menos que humanos.

 

16. Una serie de tiroteos -- Roseburg, Charleston, Orlando, Pittsburgh y Oak Creek, sólo por nombrar algunos -- ahora demuestra innegablemente que nuestra falta de voluntad para erradicar el racismo sigue acumulando deudas pagadas con sangre, la sangre de las personas de color que consideramos diferentes. La ansiosa premonición de Abraham Lincoln parece sonar verdadera -- «si es la voluntad de Dios que esta guerra continúe hasta que se hunda toda la riqueza acumulada durante los 250 años de trabajo ingrato que realizaron los esclavos, y hasta que cada gota de sangre extraída con el látigo sea pagada con otra gota extraída por la espada, al igual que se dijo hace tres mil años, debemos decir que los juicios del Señor son todos justos en verdad»3

 

17. La matanza en El Paso centró nuestra atención en el grave racismo dirigido hoy en día hacia los latinos, que ha llegado a un punto peligroso. Los latinos ahora me dicen que por primera vez en sus vidas se sienten inseguros, incluso en El Paso. Sienten que están bajo la mira debido al color de su piel. Sienten que los están haciendo vivir en su propia casa como un «forastero en tierra extraña» (Éxodo 2, 22).

 

18. Nuestros más altos funcionarios electos, han utilizado la palabra invasión y asesinos más de 500 veces para referirse a los migrantes4, han utilizado a los niños migrantes como peones en un tablero de ajedrez político burdo, han insinuado que los jueces y legisladores de color son antiestadounidenses y han hecho de la construcción de muros, el núcleo para sus proyectos políticos. En palabras del Papa Francisco, «estos signos de mezquindad que vemos a nuestro alrededor agrandan nuestro miedo al otro»5. El mismo depósito de pecado, que motiva el ataque contra los migrantes que buscan seguridad y refugio en nuestra comunidad fronteriza, motivó el asesinato de nuestros vecinos el 3 de agosto. Debemos nombrar y oponernos al racismo que se ha manifestado en el centro de nuestra vida pública y que ha empoderado las fuerzas de la oscuridad.

 

19. Este odio hacia los latinos no es nuevo. Los demonios antiguos se han despertado y se han abierto viejas heridas. Uno de mis hermanos obispos ha llamado con mucha razón al racismo «el pecado feo y original de nuestro país, una enfermedad que nunca sanó completamente»6. Como tal, la matanza El Paso nos recuerda una larga historia de importación de odio aquí en esta comunidad, asesinatos, matanzas y racismo dirigido a latinos, asiáticos, negros, indígenas, mulatos y mestizos en el suroeste que se remonta a siglos atrás. La Dra. Yolanda Leyva, historiadora de El Paso, ha observado que la matanza de El Paso «es el resultado predecible de 200 años del crecimiento de una idea supremacista blanca»7. Es una historia a menudo empujada por fuerzas bajo tierra.


20. En la siguiente sección intentaré resumir parte de la historia de la supremacía blanca en nuestra comunidad fronteriza, aunque no exhaustivamente. Un ajuste sincero de cuentas con nuestro pasado y la lamentación sobre ello, son esenciales para la transformación. Necesitamos espacios en nuestras iglesias para hacer eso. Como señaló Mons. Mario Enrique Ríos al publicar el relato definitivo de las masacres de motivación racial de la guerra civil en Guatemala, «la recuperación de la memoria es insustituible en el esfuerzo de conquistar la paz»8. Así que el primer paso para todos nosotros en El Paso es recuperar el recuerdo enterrado que vive en cada uno de nosotros. Es una historia de raza profundamente incrustada en nuestra sociedad, pero aún más profundamente contraria a la vida y a las enseñanzas de Jesús.

Parte II

Enfermedad del corazón: El legado de odio y supremacía blanca en la frontera

 

Me amenazan abriendo sus fauces,

como león que desgarra y ruge.

Salmo 22, 14

 

Tú no vales. 

 

21. En la frontera entendemos hasta en nuestros huesos, la realidad del odio dirigido a los mexicanos y cómo las comunidades pueden ser aisladas. Esta comunidad de fe nació del encuentro entre las comunidades indígenas y los colonos españoles, un "choque de culturas". Se envió un mensaje engañoso como la explosión de un disparo de cañón en todo el continente americano, que reverbera hasta la actualidad: Tú no vales. 

 

22. Una lectura sobria de la historia de la colonización puede discernir tanto la presencia de un genuino impulso misionero cristiano, así como el despliegue de la supremacía blanca y la opresión cultural, como herramientas de ambición económica, aventurerismo imperial y expansión política.

 

23. Los colonos españoles que trajeron la fe a las Américas también trajeron consigo sus propias circunstancias humanas entrelazadas con los trucos y poderes del mundo. Vinieron de la experiencia de una nación recién unida tanto en torno al catolicismo como a un nacionalismo construido sobre la violenta subordinación y expulsión de judíos y musulmanes. Trajeron estas actitudes excluyentes con ellos al Nuevo Mundo. Fue en el encuentro entre los colonos españoles y las comunidades indígenas que se co-produjeron identidades fatídicas y nacieron nociones pecaminosas de civilizado versus incivilizado y la invención del salvaje. Tales nociones comenzaron una nueva era de un mundo enfermo del corazón. Fue el Papa Benedicto XVI quien nos dijo que «no es posible olvidar el sufrimiento y la injusticia infligidos por los colonizadores a las poblaciones indígenas, cuyos derechos humanos fundamentales fueron a menudo pisoteados»9

 

24. Pocas cosas fueron más importantes en la historia de la raza y de la comunidad de El Paso que la Rebelión de Popé en 1680. La exitosa revolución dió como resultado la expulsión de los colonos de Nuevo México a El Paso del Norte, en donde se estableció la capital provisional de la provincia real. En ese momento, El Paso del Norte también se convirtió en el hogar de la Ysleta del Sur Pueblo, que ha dado forma a la historia de la frontera desde entonces. Debe reconocerse el sufrimiento, la explotación y la desinversión de la cultura, el lenguaje, la tradición religiosa y la memoria, experimentados por la gente Pueblo a manos de los colonos y sí, también por miembros y líderes de la Iglesia. El dolor y la experiencia del distanciamiento todavía lo experimentan algunas comunidades hoy en día.

 

25. Arraigados en nuestra historia, muchos aquí pueden decir con razón que no cruzaron la frontera, sino que la frontera nos cruzó a nosotros. La Iglesia de El Paso cayó bajo diferentes banderas nacionales en diferentes momentos y bajo la jurisdicción de las diócesis mexicanas de Guadalajara, Durango y luego, sólo hasta después de la Guerra México-Americana, bajo las diócesis de Texas. La doctrina Destino Manifiesto, así como el cambio de los vientos coloniales, nacionalistas y expansionistas, llevaron un cambio constante a las fronteras. 

 

26. En América Latina ha habido más fluidez entre razas a través del matrimonio, más mezcla de culturas y religiones en comparación con la experiencia de los nativos americanos y afroamericanos. Sin embargo, las actitudes de los colonizadores españoles incluían la noción errónea de pureza racial basada en la piel clara, una creencia que en algunos lugares continúa hoy, incluso de manera interiorizada. Este tipo de racismo chocó en la frontera con el racismo más evidente de los Estados Unidos. Este fue el racismo de la teoría de una gota, utilizada para justificar la práctica criminal de la esclavitud. Tanto el racismo que privilegia la piel más clara sobre los indígenas, ladinos, mulatos y mestizos, como el racismo utilizado para subyugar a los afroamericanos, permanecen preocupantes en la frontera hoy en día.

 

27. Antes de 1835, el área conocida actualmente como Texas formaba parte de México. Los inmigrantes americanos se establecieron en el territorio mexicano y trajeron consigo esclavos negros. En 1825 uno de cada cinco inmigrantes estadounidenses que vivían en Texas era un esclavo africano10. Los historiadores reconocen que el factor más significativo para determinar el desarrollo económico y la orientación ideológica de Texas en ese momento fue la esclavitud11. La revuelta de Texas de 1835 y el establecimiento de la República de Texas en 1836, fueron impulsados, entre otros factores, por la voluntad de proteger la institución de la esclavitud después de su abolición por parte de México en 1829.

 

28. Durante este tiempo, muchos irlandeses también llegaron para escapar del sofocante racismo al que estaban sujetos en el este de los Estados Unidos. Muchos irlandeses se sintieron más solidarios con los mexicanos debido a su fe católica compartida y su experiencia de discriminación racial, también compartida; el famoso batallón de San Patricios luchó del lado de México durante la Guerra México-Americana. La llegada del ferrocarril, poco después de la integración de Texas en los Estados Unidos en 1850, trajo a más trabajadores irlandeses y una gran cantidad de trabajadores chinos a nuestra región, como parte del proyecto para conectar los océanos Atlántico y Pacífico. A estos trabajadores se les pagaba mucho menos que a sus homólogos blancos y recibían las tareas más peligrosas e incluso mortales. Después de que se completó el ferrocarril, los trabajadores chinos se convirtieron rápidamente en el objetivo de la legislación y las políticas racistas contra los migrantes, como la Ley de Exclusión de China de 188212, uno de los primeros ejemplos de legislación contra los inmigrantes en la historia de los Estados Unidos.

 

29. Después de su integración a los Estados Unidos, Texas vio una dramática migración masiva al estado, desde colonos blancos de otras partes del país. Estos colonos trajeron nuevas prácticas agrícolas industriales que despejaron la maleza del desierto y los cactus, así como la expansión de la red ferroviaria y el impresionante crecimiento económico. Pero también trajeron consigo duras actitudes hacia los mexicanos, los mexicano-estadounidenses y los indígenas en la región, así como la discriminación legalizada contra los afroamericanos. A su paso llegaron las leyes de segregación de Juan Crow, la prohibición del matrimonio interracial entonces común, las nuevas jerarquías raciales, el despojo de comunidades tribales, los esfuerzos para desenfrascar a los residentes mexicanos y una verdadera campaña de terror. Esta campaña incluyó el linchamiento y el asesinato de probablemente miles de latinos, el terror emprendido tanto por los vigilantes como por actores oficiales del estado como los Texas Rangers13. ¿Qué temían?

 

30. Un ejemplo de esta campaña de terror fue la matanza Porvenir, que tuvo lugar a solo unas horas de El Paso en el condado de Presidio. 15 hombres y niños de ascendencia mexicana fueron asesinados, impunemente, por vigilantes, soldados del ejército y Texas Rangers. En ese momento de horror, Jesús no miró a sus victimarios a través de los ojos de esos niños pequeños y preguntó: ¿Qué temen?. Sus familias, petrificadas, llevaron sus cuerpos al otro lado del río a México para enterrarlos. Esta experiencia de persecución a manos de las autoridades estatales fue la experiencia de muchas familias, cuyas historias fueron brutalmente reprimidas y cuyo dolor se ha transmitido en un trauma intergeneracional. Los efectos dominó de esta campaña dan forma a las percepciones de las fuerzas del orden y las fuerzas de inmigración hasta el día de hoy en nuestra región.

 

31. Podemos ver paralelos incómodos en el tratamiento de los solicitantes de asilo de México, durante la época de la Revolución Mexicana a principios del siglo XX y en las políticas actuales, como el despliegue de tropas en la frontera, la política punitiva de Permanecer en México y la detención forzada de familias. Entonces, como ahora, aumentaron los temores y se habló de invasión que condujo a acciones brutales contra los refugiados. En 1913, «el gobernador de Texas Oscar Colquitt envió a más de 1.000 milicianos estatales y la Guardia Nacional de Texas para apaciguar a los residentes de Brownsville y El Paso»14. Estos soldados transformaron la frontera en una zona militarizada, repleta de «alambre de púas, focos, tanques, ametralladoras y aviones utilizados para vigilar a los residentes mexicanos»15. Se construyó un campo de prisioneros para refugiados en 48 acres en Fort Bliss, que incluía alambre de púas cargado eléctricamente16. Estos despliegues militares sucederían una y otra vez.

 

32. El legado de odio hacia los latinos no es sólo parte del pasado distante. Muchos en nuestra comunidad son orgullosos hijos y nietos de braceros, trabajadores mexicanos que suplieron las necesidades de mano de obra agrícola desde 1942 hasta 1964, incluido el tiempo de la Segunda Guerra Mundial. Así como los chinos fueron recibidos con duras medidas represivas después de la finalización del ferrocarril, muchos braceros fueron deportados por la fuerza a México después de echar raíces aquí en los Estados Unidos como parte de la infame Operación Wetback, la deportación masiva más grande en la historia de Estados Unidos.

 

33. Hay generaciones de los habitantes de El Paso que aún hablan de actitudes arraigadas contra los latinos y de cómo el sistema se apilaba contra ellos mientras crecían. Los latinos fueron excluidos de la vida política por una red cerrada dominada por hombres blancos y ricos. Los niños latinos en la escuela no se veían a sí mismos, no en la cara de sus maestros o líderes escolares, sino sólo en el personal de custodia y cafetería. Se esperaba que fueran confinados a escuelas y vecindarios al sur de la autopista I-10. Estaba prohibido hablar español fuera de casa o al menos muy desanimado. Los nombres se anglicaban con frecuencia y a muchos se les negaban oportunidades de educación superior y encasillados para trabajos de bajos salarios. Muchos nativos americanos se sintieron aún más sin hogar y se sintieron impulsados a ocultar sus raíces bajo un nombre latino.

 

34. El muro es un poderoso símbolo en la historia de la raza. Ha ayudado a fusionar vanidades nacionalistas con proyectos raciales. La construcción de muros en la frontera no comenzó en 2016. Los habitantes de El Paso han observado su crecimiento en forma y comienzo. Vimos las barreras de acero levantarse en el momento del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés). En el mismo momento en que NAFTA garantiza el derecho de la riqueza a cruzar libremente la frontera, limitamos y criminalizamos la movilidad humana.

 

35. Algunos no pueden entender la reacción visceral de muchos aquí al muro. No es sólo una herramienta de seguridad nacional. Más que eso, el muro es un símbolo de exclusión, especialmente cuando se alía con una política abierta de xenofobia. Es una herida abierta en medio de nuestras ciudades hermanas de El Paso y Ciudad Juárez. El muro profundiza las percepciones racialmente cargadas de cómo entendemos la frontera, pero de como también percibimos a los mexicanos y a los migrantes. Extiende el mito racista de una invasión. Perpetúa el mito racista de que el área al sur de la frontera es peligrosa y extranjera y que nosotros somos simplemente observadores pasivos en el crecimiento de la narcoviolencia y el tráfico de seres humanos y drogas. El muro es un recordatorio físico del fracaso de dos naciones amigas para resolver sus problemas internos y binacionales de manera justa y pacífica. Valida el temor de James Baldwin de que los estadounidenses sean adictos a la inocencia. Es destructivo del medio ambiente. El muro mata familias y niños. Habrá un día en que después de que este muro se haya derrumbado, miraremos hacia atrás y recordaremos el muro como un monumento al odio.

 

36. Todos los días en El Paso hay formas sutiles de quitarles la voz de los pobres. Nuestros prejuicios nos impiden ver que la lenta erosión a través del abandono activo de nuestras comunidades al sur de la autopista I-10, la pérdida de escuelas y viviendas comunitarias, y la pérdida de cultura por la gentrificación, son realmente un ataque al derecho a una vida digna. Nuestro prejuicio no nos permitirá sentir dentro de nuestros vientres la injusticia de la contaminación ambiental en el Chamizal y sus efectos en sus hijos. Esas comunidades también tienen todo el derecho a ser, como dijo el Papa San Pablo VI: «artífices de su destino»17

 

37. Los trabajadores agrícolas mexicanos que recogen nuestras nueces, pistachos, cebollas, tomatillos y chiles a menudo duermen en nuestras calles del centro. Invisibles para muchos de nosotros en la calle y en el campo, trabajan hasta el cansancio para producir abundancia en nuestras mesas, pero todavía se les paga apenas más que el salario de los esclavos, sin beneficios de salud, discapacidad o jubilación adecuados. ¿Por qué no premiamos sus esfuerzos y sus habilidades cuando el trabajo que realizan es tan esencial para nuestra vida y salud?

 

38. Después del 11 de septiembre, nuestra gente sintió las miradas interrogativas de las autoridades y los conciudadanos, cuestionando si pertenecían a este país. Hoy en día, los residentes y ciudadanos de piel más oscura suelen pedirles a los agentes de la frontera que muestren tarjetas de identidad cuando cruzan en medio del puente internacional, mientras que las personas de piel más clara pasan sin obstáculos. Recientemente vimos la aterradora presencia de milicias armadas de fuera de nuestra comunidad que pastorearon a migrantes como ganado. Incluso algunos de nuestros seminaristas han hablado sobre experiencias en seminarios en diferentes partes del país, donde se presumía que su preparación académica era inferior y cuando eran objeto de bromas que sugerían que sus familias debían saber algo sobre el narcotráfico.

 

39. Esta es una historia de racismo y sus efectos mortales. ¿Por qué hay mayor pobreza en la frontera? ¿Por qué hay menos acceso a la educación y a la atención médica y por qué hay salarios más bajos? No porque alguien sea inherentemente inferior, criminal o vago. Pero debido a estos pretextos criminales, las personas en la frontera han tenido menos oportunidades. Esto es racismo institucional. Y sin embargo, la gente de la frontera no son víctimas. La resiliencia y la dignidad son las joyas de la corona de esta lucha y son la marca de nuestro pueblo. Contra los muros, la desigualdad y el miedo, hemos mantenido nuestra conexión vital con Ciudad Juárez. A pesar de esta historia de opresión, se construyen ferrocarriles y carreteras, los alimentos se cultivan en abundancia, nuestros hijos e hijas luchan y mueren con valor en las fuerzas armadas, nuestra gente construye turbinas eólicas y consolas de aviones, pintamos bellos murales, hablamos en muchos idiomas, nuestros jóvenes son apasionados de la justicia y el medio ambiente, prosperamos en el desierto.

 

40. Se han logrado grandes avances en los últimos años, con la aprobación de la legislación de derechos civiles, victorias en los tribunales y de comunidades cívicamente comprometidas, servidores públicos genuinos y organizadores en el lugar de trabajo. Los latinos han trabajado duro para construir una sociedad más justa. Nuestras escuelas y universidades reflejan mejor a nuestra población y son más bilingües. Nuestros niños se han graduado de distinguidas instituciones académicas para convertirse en excelentes teólogos, maestros, médicos y abogados. Nuestra comunidad ha demostrado una notable hospitalidad con los migrantes y refugiados. La cultura fronteriza se ve cada vez más como un activo para celebrar en lugar de un déficit del cual avergonzarse. El Pueblo Ysleta del Sur ha creado espacios dignos para desarrollar su economía y promover su patrimonio cultural. Nuestra iglesia también ha progresado; Mons. Patrick Flores fue nombrado obispo de El Paso en 1978, el primer obispo mexico-americano en los Estados Unidos. Teólogos y teólogas latinos/as han ofrecido durante mucho tiempo visiones inspiradas sobre estos asuntos. En mis reflexiones pastorales es donde me subo a sus hombros. Aquellos en el liderazgo de nuestra iglesia diocesana reflejan cada vez más nuestra población. Nuestras liturgias, con diversos idiomas y canciones, anticipan plenamente la diversidad y la unidad del Reino de Dios.

 

41. La Ysleta del Sur Pueblo habla sobre cómo en la década de 1970 su gente había disminuido en número a sólo alrededor de 400 miembros. Hoy, la comunidad cuenta con alrededor de 2,000 miembros y han creado espacios dignos para desarrollar su economía y promover su patrimonio cultural. Han invertido generosamente en renovar y restaurar su iglesia misionera, donde ni siquiera se les permitió entrar por la puerta principal en el siglo XIX. Ahora, durante la Misa, pueden proclamar las Escrituras y rezar el Padre Nuestro en su idioma nativo. Pueden invocar la intercesión de la canonizada Kateri Tekakwitha a través del canto y la danza.

 

42. Después de la matanza, vimos de inmediato el espíritu único de El Paso en una abrumadora respuesta de la comunidad, un pueblo unido en oración y servicio, independientemente de su raza, edad, nacionalidad, género, religión o creencia política. Sin embargo, el 3 de agosto también nos recordó que nuestros logros deben ser defendidos y profundizados, no dados por hecho.

 

Purificación de la memoria

43. El Papa Juan Pablo II fue un ejemplo para todos nosotros durante el Jubileo del año 2000, cuando pidió perdón por la violación de los «los derechos de etnias y pueblos, despreciando sus culturas y tradiciones religiosas»18. En muchas ocasiones, los líderes de la Iglesia hicieron poco para interrumpir los patrones de pecado que demonizaban a aquellos que pensaban de manera diferente19, se veían diferentes y rezaban de manera diferente. A menudo tomamos la experiencia europea del cristianismo como normativa y no pudimos apreciar las formas en que Dios ya estaba trabajando, y aún sigue trabajando hoy, en los pueblos y culturas indígenas. Perpetuamos las nociones perjudiciales de poder y el deseo de dominar y contribuimos así a la explotación de los pueblos y el medio ambiente. Hay algunos que todavía se sienten separados de la Iglesia debido a esas acciones y omisiones que disminuyeron la credibilidad del Evangelio.

 

44. Me siento triste al reflexionar sobre esto y me doy cuenta de que nada de lo que pueda decir va a reparar ese daño. Tampoco tengo las respuestas sobre cómo podemos avanzar juntos. Pero extiendo mi mano con humildad y amistad a aquellas personas y comunidades que se sienten alejadas de la Iglesia. Quiero que sepan que la Iglesia está con ustedes y está a su lado en su trabajo para construir un mundo más justo. Yo estoy a su lado y estoy listo para aprender de ustedes.

 

45. El ejemplo y la vida de los mártires también nos muestra lo que es un testimonio cristiano auténtico. Vemos este ejemplo en la vida de San Óscar Romero; Beato padre Stanley Rother; las cuatro mujeres misioneras Maryknoll asesinadas en El Salvador en 1980; los seis jesuitas, su ama de llaves y su hija asesinados en El Salvador en 1989; nuestro propio San Pedro de Jesús Maldonado. En el espíritu de estos ejemplos que hacen creíble el Evangelio, deseo construir un puente. Nos muestran que la verdadera evangelización es quien «da su vida por sus amigos» (Juan 15, 13).

Part III

Tomó la condición de un esclavo

 

Pero Tú, Yahvé, no te alejes,

corre en mi ayuda, fuerza mía.

Salmo 22, 20

 

Tú vales.

 

46. Año tras año, después de que los vientos de otoño traen un clima más fresco a nuestro valle desértico, el suelo debajo de nosotros en El Paso, literalmente comienza a zumbar por las noches. En toda la tierra, los danzantes y matachines están ensayando su danza ritual en preparación para la explosión de ritmo, canto, teatro, luz y color que tendrá lugar el 12 de diciembre. Es la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. Los orígenes de la devoción a Nuestra Señora de Guadalupe están velados en misterio. Pero, generación tras generación, Ella nos revela la solidaridad y la cercanía de Dios.

 

¿Por qué danzan?

 

47. Quizás como en ningún otro lugar, la gente de nuestra comunidad fronteriza se identifica con Nuestra Señora de Guadalupe. Ella está en centros comerciales, restaurantes, Ubers, peluquerías y altares familiares. Hay una hermosa Virgen en el Chamizal dedicada a las mujeres que perdieron sus trabajos de manufactura, a quienes llaman amorosamente Nuestra Señora de los Desplazados.

 

48. A pesar de todo lo que otros nos dicen, nosotros en la frontera sabemos que este valle entre la Sierra Madre y las Montañas Rocosas es el hogar de una realidad cultural binacional. Vivimos en un estado intermedio, ni aquí ni allá. El peso de una historia violenta, los nacionalismos groseros, la política, los muros, los pasaportes, la economía global y el legado de la raza, compiten para definir a nuestra gente, para definirnos. Hacer que nuestra gente se sienta extranjera en un país extranjero. Verdaderamente estamos sufriendo de una enfermedad cardíaca «que dice que podemos ser sólo uno u otro»20.

 

49. Una consecuencia devastadora de la deshumanización de los indígenas y los afroamericanos, y el desplazamiento de los nativo-americanos es que estas comunidades fueron privadas de las narrativas, la tierra y las tradiciones religiosas que le dieron consistencia y significado a su vida. Se les impusieron nuevas narrativas racializadas para la autocomprensión y se vieron obligados a verse a través de los ojos de sus amos. En otras palabras, tú no vales. Nadie tiene derecho a imponer ese tipo de identidad.

 

50. Contra esa deshumanización, como una vez Guadalupe le dijo a San Juan Diego, hoy le dice a nuestra gente, «tú vales».

 

51. Al refugiado rechazado en la frontera, Ella le dice «tú vales». Al trabajador desplazado por el libre comercio, ella le dice «tú vales». Al agente fronterizo que imaginó dar su vida al servicio de una causa justa pero ahora lucha en una confusión, y a tu familia, Ella le dice «ustedes valen». A la familia con estatus migratorio mixto, Ella les dice: «ustedes valen». Al milenario que dejó la familia, su cultura y sus tradiciones en busca del éxito y el sueño americano, pero ahora se siente vacío por dentro, le dice «tú vales». A los que se sienten aislados por las barreras del idioma les dice «ustedes valen». A la familia que soporta el peso del trauma expresado en la depresión, el abuso y el divorcio, les dice «ustedes valen».

 

52. Su simple mensaje nos convence, como lo hizo ese día en el Tepeyac, de que ella es la portadora de Dios, la Theotokos. Solo una mujer como esta joven y morena emperatriz mestiza, nacida en los bordes del imperio y que se reveló nuevamente en los bordes del imperio, pudo haber convencido a nuestro pueblo de la cercanía y la ternura de Dios. Ella, la que comparte nuestro intermedio. Ella es la Mestiza, que toma lo que es noble de cada cultura, lo eleva y nos señala caminos para la reconciliación. Asume el dolor y el trauma de nuestra gente y lo transforma para dar a luz a la esperanza y la redención.

 

53. La Guadalupana nos enseña cómo podemos reparar el pecado del racismo. Ella nos muestra que nuestra identidad más profunda no nos la da un imperio, ni la política, ni la economía o un colono, sino que es un don de Dios. Nuestra identidad se forma en las relaciones llenas de gracia que perseguimos libremente con Dios, los demás y la Creación. En las palabras del Papa Francisco, «la existencia humana se basa en tres relaciones fundamentales estrechamente conectadas: la relación con Dios, con el prójimo y con la tierra»’21. En nuestra frontera, hemos visto que el racismo socava radicalmente esas relaciones.

 

54. La historia de Guadalupe es la historia de Jesús, quien se despojó de los privilegios de la divinidad, tomando condición de esclavo, para hacerse carne como nosotros. El suyo era un cuerpo judío que encarnaba la vocación universal de Israel de ser una bendición para todas las naciones (cf. Génesis 28, 14). Si después de la Resurrección,  la Iglesia continúa la misión de Jesús de restaurar «la unidad de todo el género humano»22, entonces hablar de la Iglesia y del Reino de Dios es hablar de inclusión y diversidad. Esto es todo lo contrario de la obsesión racista con la blancura y la pureza y las falsas promesas de los resurgentes etno-nacionalismos. Entendido de esta manera, el racismo es un signo del anti-reino y el Bautismo y la Eucaristía son la puerta de gracia para una humanidad totalmente reconciliada.

 

55. Cada raza, color, tribu, pueblo, idioma y cultura son hilos en el vibrante y diverso tapiz del Reino de Dios. Nuestro sufrimiento, dolor y desposesión se transfiguran en el Jesús que murió en la Cruz y que nos invita a reubicar nuestra historia rota, nuestras vidas imperfectas, nuestros deseos y aspiraciones y nuestro trabajo por la justicia en el drama de su Reino que se desarrolla a nuestro alrededor a través del poder de su Resurrección.

 

56. Ese es el drama que cada año se desarrolla en la danza de los matachines. Por eso danzan.

 

57. Con la rodilla levantada en la danza, Guadalupe nos invita a dejar atrás el miedo y unirnos a ella en el trabajo de avanzar con alegría hacia la justicia en las Américas. Estamos llamados a morir a una actitud de miedo y a elevarnos con la voluntad de encontrarnos con otros en vulnerabilidad, con la voluntad de ser cambiados para mejor por las relaciones correctas con Dios, los demás y la tierra. En la Resurrección de nuestro Señor, ahora «no cabe temor en el amor; antes bien, el amor pleno expulsa el temor» (1 Juan 4, 18). 

Part IV

Amenazados de Resurrección

 

Se acordarán, volverán a Yahvé

todos los confines de la tierra;

Se postrarán en su presencia

todas las familias de los pueblos.

Salmo 22, 28


 

Nuestra responsabilidad de construir el templo de la justicia 

58. La validación que proviene de Nuestra Señora de Guadalupe no es una aceptación inamovible. Nuestra Señora afirmó a Juan Diego contra la deshumanización. Y esa afirmación vino con un cargo divino de pedir persistentemente ante las autoridades y de construir un templo. Guadalupe valida nuestro deseo de hacer el bien, nuestro anhelo de transformación y nuestra agencia para promulgar el bien en el mundo. Y ella nos confía una misión. Para aquellos que conocen el dolor del racismo y la injusticia y viven en ese lugar, ni de aquí ni de allá, Nuestra Señora de Guadalupe entrega una petición sagrada de su Hijo, para ser los constructores de un nuevo Templo de Justicia en el Américas, un templo de una nueva humanidad.

 

59. Pero como constructores del Templo de Justicia en las Américas, no es suficiente sólo no ser racista. Nuestra respuesta no puede ser no comprometernos. También debemos comprometernos a ser antirracistas en solidaridad activa con los que sufren y los excluidos. El Dr. Martin Luther King, Jr. lo expresó bien cuando dijo: «Yo no puedo ser lo que debería ser hasta que tú seas lo que tú debes ser, y nunca puedes ser lo que deberías ser hasta que yo sea lo que debería ser»23. Lo mismo se dice en la tradición maya, In Lak'ech o tú eres mi otro yo. Guadalupe, la Mestiza, nos enseña que nuestros destinos están unidos entre sí. Debemos tomar medidas activas para defender la dignidad y los derechos humanos de todos en nuestra comunidad fronteriza contra la deshumanización, mientras trabajamos para forjar una nueva humanidad. Lo que el racismo ha dividido, lo podemos restaurar trabajando con la ayuda de Dios.

 

60.  La carga de la historia de la injusticia en la frontera es pesada. Debemos luchar profundamente con este legado, lamentarlo apasionadamente, enfrentar nuestros prejuicios con franqueza y repudiar completamente el racismo. Dios nos ofrece la oportunidad de construir una nueva historia donde el racismo no prevalezca. El manifiesto de odio y exclusión que ingresó a nuestra comunidad se puede contrarrestar con un manifiesto de amor radical. Quiero ver un El Paso que aborde tanto, el legado del racismo como uno que construya estructuras más justas para erradicar y superar esa historia. Una nueva historia de respeto por los derechos humanos, la inclusión y la construcción de puentes. El Reino de Dios se refleja en una comunidad que reúne lo mejor de todas las culturas, donde las aspiraciones de todos encuentren un hogar y donde las necesidades de los pobres se ponen primero. Si hacemos esto, podemos hacer una contribución vitalmente necesaria a la nación desde nuestra frontera, desde aquí al borde del imperio, y pasar definitivamente la página de la injusticia, el odio y la supremacía blanca.

 

61. «Dios ha dado la tierra a todo el género humano para que ella sustente a todos sus habitantes, sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno»24. Debemos trabajar para garantizar que todos nuestros niños tengan acceso a oportunidades educativas de calidad, eliminar la desigualdad en las colonias, aprobar la reforma migratoria, erradicar la discriminación, garantizar el acceso universal a la atención médica, garantizar la protección de toda la vida humana, poner fin al flagelo de la violencia armada, mejorar los salarios en ambos lados de la frontera, ofrecer oportunidades de desarrollo justas y sostenibles, defender el medio ambiente y honrar la dignidad de cada persona. Así es como escribimos un nuevo capítulo en nuestra historia de solidaridad y amistad que las generaciones futuras podrán recordar con orgullo. Este trabajo de deshacer el racismo y construir una sociedad justa es sagrado, ya que «contribuye a la edificación de esa ciudad de Dios universal hacia la cual avanza la historia de la familia humana»25. Anticipa el día en que noche ya no habrá; no tendrán necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos.

 

La necesidad de un nuevo liderazgo 

62. Este momento histórico también requiere un nuevo tipo de liderazgo al que creo que nuestra comunidad fronteriza puede hacer una contribución real. En todos los campos, los latinos han alcanzado las alturas del poder. No debemos temer al poder. Nuestro Dios nos ha dado poder como mayordomos, quien nos pide que seamos co-creadores para lograr Su Reino. Pero debemos aprender el uso del poder de formas nuevas, creativas y llenas de gracia, sin reproducir las tácticas y métodos de dominación y división que pertenecen al opresor. Esto requerirá que estemos al lado de los pobres mientras encuentran su voz y que asumamos un papel de apoyo en su trabajo por la justicia. Debemos construirnos mutuamente en lugar de tratar de ser más astutos que los demás. Ese no es el camino del verdadero liderazgo o del amor. El amor es espontáneo, desinteresado, lleno de sorpresa, vivificante y perdonador. Si quisiéramos mover nuestra frontera hacia una comunidad reconciliada más allá de la facción y el resentimiento, tendremos que comprometernos con un amor que no es meramente autodirigido, sino con un amor que debemos aprender a los pies de Jesús de Nazaret.

 

63. Este nuevo tipo de liderazgo debe restaurar el protagonismo de aquellas comunidades e individuos que han sido víctimas para centrar sus voces, recuerdos y esperanzas en discernir el camino por delante. En los próximos meses, me comprometo a buscar y dialogar con estas voces de manera más intencional con la esperanza de que juntos podamos revertir la ola de racismo en nuestra comunidad fronteriza.

 

Nuestra comunidad católica: Un oasis de justicia

64. La Iglesia Católica en El Paso debe estar en misión permanente, una conversión continua al Señor, para que seamos sal y levadura en el trabajo por la justicia en la frontera. La caridad y la justicia deben ser obra de cada una de nuestras parroquias, que broten de la Palabra de Dios, nuestro compromiso bautismal y nuestra comunión en la Mesa Eucarística.

 

65. Nuestros pastores deben ser cuidadosos en la celebración del bautismo, especialmente los bautismos celebrados durante la Eucaristía los domingos, permitiendo que los símbolos profundos de la Santa Cena brillen con claridad26. En las aguas purificadoras celebramos la transformación radical y la igualdad, que provienen de la renovación en Cristo. En la unción con los santos óleos proclamamos una reverencia por la vida humana sin distinción.

La fuerza de estos símbolos debe fluir en nuestra vida parroquial diaria y en nuestro trabajo por la justicia.

 

66. Del mismo modo, en nuestra celebración de la Misa, los pastores pueden conducir a nuestro pueblo hacia una conciencia más profunda, acerca del peso comunal e histórico del pecado, que llevamos a la mesa del Señor en el rito penitencial. Debemos preguntarnos cuidadosamente quién no está presente aún en el banquete del Señor que celebramos en el altar y cuyas culturas aún no se reflejan. En nuestra predicación y celebración, debemos llevar a nuestro pueblo a una mayor conciencia de la conexión entre el amor de Dios celebrado en nuestros templos, mismo que debemos practicar fuera de sus puertas, incluyendo la obra para poner fin a los prejuicios y la discriminación.

 

Fidelidad a nuestra identidad

67. Quisiera agradecer a nuestros sacerdotes que mostraron compasión al ministrar a los muertos y heridos del 3 de agosto. Algunos llegaron a la escena incluso antes de que fuera un área segura. Agradezco a los valientes socorristas. Agradezco a los líderes de la comunidad interreligiosa que organizaron oraciones, vigilias y un espacio para que nuestra gente expusiera su dolor, al poder curativo de la gracia. Agradezco a las organizaciones comunitarias que organizaron el apoyo financiero y brindaron asistencia legal. Agradezco a nuestras ONGs y líderes públicos que han profundizado su trabajo por la justicia. Agradezco a las iglesias y organizaciones que se negaron a ceder ante el miedo y continuaron recibiendo migrantes. Agradezco a los periodistas que trabajan incansablemente, con compasión y veracidad, para dar testimonio de lo que está ocurriendo aquí. Agradezco a nuestros maestros, terapeutas y médicos por acompañarnos en el camino hacia la sanación. Agradezco a nuestra gente por su espíritu resistente. Doy gracias a Dios por su constante presencia y fidelidad hacia nosotros.

 

68. Sé que Dios nunca permitirá que el odio que visitó nuestra comunidad el 3 de agosto tenga la última palabra. Debemos volver a comprometernos con la hospitalidad y la compasión que caracterizaron a nuestra comunidad mucho antes de ser atacados, con todo el riesgo y la vulnerabilidad que eso conlleva. Debemos continuar mostrando al resto del país que el amor es capaz de reparar cada herida. ¿Qué pueden hacer sino amenazarnos de Resurrección?

 

69. Si hay alguien que se siente tan solo, tan aislado y tan torturado, que siente que su única salida es sucumbir a la oscuridad del racismo y la violencia y tomar un arma, yo le digo hoy: hay un lugar para ti en nuestra comunidad y nuestra Iglesia. Deja a un lado tus armas de odio. Guarda tu miedo. Aquí hay una maestra, una hermana, un diácono, un sacerdote, un consejero ... un obispo, esperando para darte la bienvenida a casa y saludarte con amor. Tú vales.

 

70. También hago un llamamiento directo a mis hermanos y hermanas en Texas y a aquellos en posiciones de autoridad, para evitar que Patrick Crusius sea ejecutado. Ciertamente se necesita la justicia, pero el ciclo de odio, sangre y venganza en la frontera debe llegar a su fin. Si bien es cierto que la balanza de la justicia parece inclinarse a favor de la necesidad de una retribución letal, Dios nos ofrece otra oportunidad para elegir la vida. Elijan su decisiónn de una manera digna de su humanidad.

 

71. En ausencia de una reforma migratoria, también renuevo mi llamamiento al Presidente de los Estados Unidos, a los miembros del Congreso y a los juristas de nuestros tribunales más altos. Les ruego, escuchen la voz de la conciencia y detengan la deportación de todos aquellos que no son un peligro para nuestras comunidades. Acaben la separación de las familias y terminen de una vez por todas con el regreso de los refugiados y la muerte en la frontera.


 

Dada el trece de octubre, el XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario y la vigilia del Día de la Raza, del año dos mil diecinueve.


 

Su servidor en Cristo,



 

Mark Joseph Seitz

Obispo de El Paso

Oración a Nuestra Señora de Guadalupe

 

Oh María de Guadalupe, Madre mía,

Oh Consuelo de nuestra frágil humanidad,

Te necesitamos en este momento de dolor,

Quédate con nosotros aquí en El Paso.

 

Tú que nos acompañas en el camino de la vida,

Guiándonos en una danza alegre,

Sé un puente entre el cielo y la tierra,

entre nosotros tus hijas e hijos.

 

Defiéndenos de lo que pudiera devorarnos,

Y que nos quitaría la promesa de una nueva vida,

Con armas de guerra y palabras que matan,

Con el racismo personal y estructural,

Con masacres contra inocentes.

 

Todos somos hijas e hijos del Altísimo,

En igualdad de dignidad, merecedores de respeto,

Dignos de un lugar en esta tierra,

Dignos de la llamada para construir el Templo de Justicia.

 

Con tu protección e inspiración,

Escribiremos el próximo capítulo de nuestra historia,

Tejiendo juntos un nuevo y hermoso tapiz,

A través de esta próspera frontera.

 

Pídele a tu amado Hijo, Madre querida,

Que traiga el amanecer de un nuevo día,

Para alejar la oscuridad de la noche,

Un día en que la pena y la aflicción se acaben,

Porque sólo pueden amenazarnos de Resurrección.

 

Madre, Ponemos todo esto en tus manos amorosas,

Para que lo lleves a Cristo, tu Hijo y nuestro Salvador.

Notas​

[1] Véase Edward K. Braxton, How to come together in response to the gun violence epidemic, America, 11 de septiembre de 2019, https://www.americamagazine.org/politics-society/2019/09/11/bishop-braxton-how-come-together-response-gun-violence-epidemic.

[2] Véase Conferencia Episcopal de los Estados Unidos (USCCB), Responsibility, Rehabilitation, and Restoration: A Catholic Perspective on Crime and Criminal Justice (2000).

[3]  Abraham Lincoln, Segundo discurso de toma de posesión (1865), https://www.ersilias.com/segundo-discurso-de-toma-de-posesion-presidencial-de-abraham-lincoln-pronunciado-el-4-de-marzo-de-1865/.

[4] USA Today Analysis (8 de agosto de 2019), https://www.usatoday.com/story/news/politics/elections/2019/08/08/trump-immigrants-rhetoric-criticized-el-paso-dayton-shootings/1936742001/.

[5] Papa Francisco, Mensaje para la jornada mundial del migrante y del refugiado (2019), https://drive.google.com/file/d/1AIdq2_dTW0VCUHpofXh4h6hjIA0Z4ZCw/view.

[6] Charles J. Chaput, Statement of Archbishop Charles J. Chaput, OFM Cap Regarding Racial Violence in Charlottesville, Virginia (2017), http://archphila.org/statement-of-archbishop-charles-j-chaput-o-f-m-cap-regarding-racial-violence-in-charlottesville-virginia/.

[7] Yolanda Leyva, The El Paso Shooting Is a Reminder of an Ugly Side of Texas History, Time (8 de agosto de 2019), https://time.com/5647705/texas-history-el-paso/.

[8] Arzobispado de Guatemala, Oficina de Derechos Humanos, Guatemala Nunca Más, Volumen I (Guatemala: ODHAG, 1998), p. XIV.

[9] Papa Benedicto XVI, Audiencia general, 23 de mayo de 2007, http://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/audiences/2007/documents/hf_ben-xvi_aud_20070523.html.

[10] Véase Randolph Campbell, An Empire for Slavery: The Peculiar Institution in Texas,1821-1865 (Baton Rouge: LSU Press, 1991).

[11] Ibid.

[12] Véase Stanford University, Chinese Railroad Workers in North America Project, https://spice.fsi.stanford.edu/multimedia/chinese-railroad-workers-north-america-project.

[13] Véase Monica Muñoz Martinez,The Injustice Never Leaves You: Anti-Mexican VIolence in the Southwest (Cambridge: Harvard University Press, 2018).

[14] Ibid., p. 17.

[15] Ibid.

[16] Ibid., p. 18.

[17] Papa San Pablo VI, Carta encíclica Populorum progressio (1967), 65.

[18]  Día del perdón, Oración universal: Confesión de las culpas y petición de perdon, 12 de marzo de 2000, http://www.vatican.va/news_services/liturgy/documents/ns_lit_doc_20000312_prayer-day-pardon_sp.html.

​[19] Véase Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo, Nosotros recordamos: Una reflexión sobre la Shoah, http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/chrstuni/documents/rc_pc_chrstuni_doc_16031998_shoah_sp.html, 1998: «No obstante la predicación cristiana del amor hacia todos, incluidos los enemigos, la mentalidad dominante a lo largo de los siglos perjudicó a las minorías y a los que, de algún modo, eran ’diferentes’».

[20] Gloria Anzaldua, Borderlands La Frontera (San Francisco: Aunt Lute Books, 1999), p. 41.

[21] Papa Francisco, Carta encíclica Laudato si’ (2015), 66.

[22] El Concilio Vaticano II, Constitución dogmática sobre la iglesia Lumen gentium (1964), 1.

[23] Martin Luther King, Jr., Commencement Address for Oberlin College, ‘Remaining Awake Through a Great Revolution’ (1965), http://www2.oberlin.edu/external/EOG/BlackHistoryMonth/MLK/CommAddress.html.

[24] Papa San Juan Pablo II, Carta encíclica Centesimus annus (1991), 31,http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_01051991_centesimus-annus.html.

[25] Papa Benedicto XVI, Carta encíclica Caritas in veritate (2009), 7.

[26] Véase Bryan N. Massingale, Racial Justice and the Catholic Church (Maryknoll: Orbis Books, 2010), p. 122-125.

Noche ya no habrá

 

Publicado por primera vez en El Paso, TX 2019

Derechos de autor © Mark J. Seitz 2019

 

Se ha afirmado el derecho moral del autor.

 

Se ha hecho todo lo razonable para rastrear a los titulares de derechos de autor del material reproducido en esta publicación, pero si alguno se ha pasado por alto inadvertidamente, a los editores les gustaría saber de ellos.

 

Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de la Nueva Biblia de Jerusalén, propiedad del Equipo de traductores de la edición española de la Biblia de Jerusalén, copyright © 1999.

 

Original en inglés, Night Will Be No More. Traducido al español por Luz Magdalena del Valle y Corbett.

499 St. Matthews St.

El Paso, TX 79907

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(915) 872-8400 ext.200

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